Interesting Facts About Gas - Honeywell Analytics

La palabra "gas" fue acuñada en 1650-60 por J. B. van Helmont (1577–1644), un químico flamenco. Proviene de la palabra griega para caos.

El hidrógeno es el gas más ligero, abundante y explosivo de la tierra.

El peso atómico del radón es 222 unidades de masa atómica, lo cual lo convierte en el gas más pesado conocido. Es 220 veces más pesado que el gas más ligero, el hidrógeno.

En niveles altos de O2, el grado de inflamación de materiales y gases aumenta de manera que, por ejemplo, a niveles del 24%, los elementos como prendas de vestir pueden entrar en combustión de forma espontánea.

No sólo el gas representa una posible amenaza: también el polvo puede ser explosivo. Entre los ejemplos de polvo explosivo se incluyen el poliestireno, el almidón y el hierro.

La temperatura de autoignición de un gas inflamable es la temperatura a la que tendrá lugar la ignición, incluso sin una llama o chispa externa.

Si siente el olor a huevo podrido del sulfuro de hidrógeno en la descomposición de materia orgánica, huele apenas 1 ppm. Bastan 1.000 ppm de H2S para matarlo.

El flúor es el más reactivo y más electronegativo de los elementos, lo que convierte al flúor en un oxidante peligrosamente potente. Esto lleva a las reacciones directas entre el flúor y la mayoría de los elementos, incluidos los gases nobles criptón, xenón y radón.

El xenón es el elemento gaseoso no radioactivo que más escasea en la atmósfera terrestre. Representa 90 partes por mil millones de la atmósfera total.

En la atmósfera natural de la Tierra, hay un total de 17 gases. Solo el oxígeno y el nitrógeno están presentes en grandes concentraciones: 20,9476% y 78,084%, respectivamente.

El sulfuro de hidrógeno que se produce en el mar podría haber causado la extinción completa de

la flora y la fauna hace casi 250 millones de años.

ATEX (abreviatura de ATmósferas EXplosivas) define las normas mínimas de seguridad para empresarios y fabricantes en relación con las atmósferas explosivas.

Júpiter, el mayor gigante de gas de nuestro sistema solar, contiene aproximadamente un 90% de hidrógeno y un 10% de helio. De hecho, su composición es muy similar a una nebulosa solar primigenia (el tipo de nebulosa a partir del cual se desarrolló nuestro sistema solar).